PRIMERO NÉSTOR
Hoy el recuerdo de Néstor Kirchner, su memoria, se encuentra amenazada.
Es lo que nos urge decir en este nuevo 27 de Octubre, sin que esta
jornada electoral que hoy tenemos por delante tenga algo que ver. La
amenaza cobra diferentes formas. La que no disimula su puñal, es decir,
la que se lanza a la infamia con la temeridad del que se sabe
impertérrito ante el juicio del común denominador. La que hemos visto
minuto a minuto en las propaladoras del miedo y las pesadillas,
martillando la conciencia de muchos y doblegando las de algunos (no
sabemos cuántos). Encontramos un riesgo en creer que allí y solo allí se
agota la querella de los dueños de casi todo y otro simétrico en creer
que esta década ganada goza del mejor y unánime resguardo en el corazón
de nuestro pueblo. Por eso, la relevancia de las palabras y los
actos, tantos como hagan falta, para persuadir y (re)encontrarnos; para
decir con orgullo que este ciclo histórico inaugurado por Néstor ha sido
en provecho de las mayorías populares de nuestro país.
Lo cierto es que aquellas exequias y su
inevitable conexión histórica, esa particularidad del atavismo popular,
se ven amenazados por el adversario de siempre pero también y de una
forma más sutil por los que abrigan en lo inconfeso una restauración, un
descentramiento del Estado, monetarismo de nuevo tipo, ajustes y
raciocinios con buenos modales a una insalvable distancia de la
litigiosidad que ha caracterizado al despliegue emancipatorio.
Nuevamente, nos asiste la obligación de dejar un testimonio abierto, una
pesquisa que reactualice lo que hemos dicho en tantas oportunidades
pero, sobre todo, que compulse contra el olvido del desprevenido y la
felonía equívoca del autocomplaciente.
Nuestro pasado más reciente nos
permite vislumbrar la trascendencia de Néstor y, más aún, si cotejamos
su legado con otros gobiernos, con otros liderazgos, con otros
temperamentos en momentos aciagos y difíciles.
No nos contentamos con sólo decir que
Néstor puso la política sobre sus pies, que construyó sobre las ruinas
del neoliberalismo, que sepultó con Chávez y Lula el estatuto legal del
coloniaje – el ALCA -, y que volvió a izar las banderas más caras a la
experiencia de nuestro pueblo. Nos rendimos ante la evidencia,
insistimos y subrayamos la generosidad de Néstor, su incansable voluntad
política, su obsesión por el trasvasamiento generacional y la
organización popular. En KOLINA llevamos su marca desde que nacimos,
cuando desafió y nos dijo junto a Alicia “que florezcan mil flores”. Mantenemos
bien en alto este mandato a la vez que procuramos unir y organizar
siempre donde sea posible relegando exclusividades y marquesinas. Y en lo que respecta a Usinas, seguimos multiplicando la prédica y poniendo en letra las conquistas del Proyecto Nacional.
Ante todo, nos une y nos interpela un
vínculo afectivo. Primero Néstor. Una ausencia. Una memoria que
preservamos porque no es sólo la de una persona, sino la de una
generación y la de otros sueños ya soñados en otras latitudes. Hoy
acompañamos con nuestro abrazo a la compañera Presidenta, a Alicia, a
toda la familia y a todos los compañeros y compañeras.

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